Donosti desde la mirada del hotel de lujo Arbaso, hogar de la cultura y las tradiciones vascas


"Quiero presentarle al mundo mi visión de San Sebastián, la cual, para mí, es la visión del paraíso", con esta frase, Woody Allen define así la ciudad de Donostia. Una ciudad cosmopolita con gran tradición por la gastronomía, amplias playas urbanas con innumerables galardones y señoriales edificios inspirados en el estilo de Paris.


Pero para una visita especial a San Sebastían, hay un lugar que hará de cada viaje a esta ciudad con tanto encanto sea una experiencia única. De la mano del artista bilbaino Aitor Ortiz, el hotel Arbaso es una verdadera obra de arte que reúnen tradición, cultura y buen gusto, sin olvidarnos de la comodidad. Con un exquisito refinamiento estético y funcional, este hotel situado en la calle Ondarribia, 24 y con 50 habitaciones, a un par de minutos de la playa de la Concha, es el hogar de la cultura y tradiciones vascas.


En frente de la Catedral del Buen Pastor, este edificio del sigo XIX, que se ha respetado su integridad original, juega con la luz como elemento principal. Ha sido uno de los elementos que han estado presentes en la concepción de Arbaso, "la luz, como materia creadora de todo, ha sido fuente de energía desde el origen de los tiempos, y nos sirve para conectar con nuestros antepasados a través de un viaje ancestral", señalan.

Un hotel mimado y cuidado por las hijas del industrial Martín Aramburudo donde no falta la madera de un kaiku, la balconada de un baserri al entrar por la puerta del edificio o una ceremonial chimenea que da la bienvenida rodeada de materiales nobles. Perfectamente fusionado con tecnología de última generación para hacer disfrutar a los huéspedes de su estancia.



Todo está pensando en este acogedor hotel, desde los uniformes de los empleados, inspirados en la pelota vacas hasta la mesa de recepción, un gran tronco de madera sin ordenadores ni mostradores. Además, cada habitación y espacio del hotel Arbaso es único gracias al arquitecto Iñigo Garate y las interioristas Arantza Ania y Amaria Orrico que han acertado en decorar con diferentes y funcionales obras de arte: sillas de Hansen, mesas de Arkaia, apliques de Norman Foster, lámparas de Santa & Cole, grifería Steinberg, amplificadores de música Marshall, y un largo etcétera.