Feng Shui como salvavidas emocional



Seguro que en estos días de confinamiento todos hemos pensado en lo mismo: no he estado tanto tiempo encerrado en casa en toda mi vida. Durante todos estos días hemos cambiado la orientación de los muebles, hemos colocado a esa planta aquí o allá o simplemente hemos cuestionado el criterio estético con el que escogimos el color de la pared. Pues bien, ante todo, calma.


Las tendencias en decoración, la adaptación de espacios a las necesidades diarias, la incorporación de recuerdos familiares y el estilo personal son factores que determinan la decoración de un hogar. Y estando en casa es posible que nos hayamos replanteado cambiar nuestro nido sin contemplaciones.


Las modas van y vienen, nos preguntamos si ese objeto realmente tiene tanto valor sentimental o simplemente nos han dejado de gustar. Todo puede pasar, incluso que algunos elementos decorativos afecten a nuestro bienestar.


¿Te suena el Feng Shui? Pues de ello vamos a hablar en las próximas líneas. Se trata de una filosofía milenaria que responde a la relación entre el entorno y las emociones. El Feng Shui trata de dotar a los espacios de los materiales y las ubicaciones adecuadas para equilibrar nuestras emociones, actitudes y pensamientos. Todo esto nos viene genial en este momento en el que pasamos todo nuestro tiempo dentro de casa.


Algunas de las claves del Feng Shui son: el orden, la limpieza y la ventilación. Por otro lado, el caos podría fomentar la sensación de ansiedad dentro del hogar.


1. Crear pequeños espacios para actividades concretas


Es importante que adaptemos los espacios a la situación actual y a nuestras necesidades. Reservar un rincón para nuestro material deportivo, que nos recuerde que tenemos que hacer deporte, o improvisar un despachito en alguna zona de la casa en el que no se practiquen otras actividades. Así facilitamos la rutina y evitamos tener que adaptar estancias a lo largo del día.