Jon Mendía, se mete en la piel de un ertzaina en 'Presunto culpable', aunque "ser malo



Con una constante trayectoria, Jon Mendía compagina sus trabajos en Asesinato en la universidad, la nueva TV movie de TVE, y en Presunto culpable, la reciente apuesta de Antena 3. En ambos proyectos interpreta a dos Pedros, uno yin y otro yang, y en dos espacios temporales bien distintos. Uno es un despiadado monje de la Salamanca del Siglo de Oro. El otro Pedro es un joven y buenazo ertzaina que está muy ligado a su jefa.


Guipuzcoano de nacimiento e hijo adoptivo de Bilbao, Jon ha encontrado en Madrid la ciudad donde está desarrollando su carrera interpretativa. Siempre tuvo la espina de la interpretación dentro y con 20 años se presentó para participar en el rodaje de la producción estadounidense, Open Graves, que se graba en su adoraba Mundaka (Bizkaia). Fue en ese momento en el que se enamoró de la interpretación y decidió ligar su vida a esta profesión.

Interpretar le emociona y es una de las grandes aventuras de su vida, “una constante lucha que solo le proporciona felicidad”, aclara. Sin embargo, entre cine, teatro y televisión, se decanta por la magia especial y única del teatro.

Jon parece imparable. En todas las artes ha tenido algo que decir. En The Hole y Que nadie se mueva en teatro, Matadero (Atresmedia) o La memoria del agua (TVE) en televisión y, también, en cine bajo la dirección de Vicente Aranda, en Luna Caliente, entre otras.

Estudiaste diseño gráfico, ¿qué te llevó a optar por una carrera como la de interpretación? ¿Cómo empieza todo?

De pequeño hacía teatro en Deusto, barrio bilbaíno donde me crié, en La escuela la fundición, pero siempre como extraescolar por realizar alguna actividad más allá del fútbol.

A la edad de 20 años una producción estadounidense, la película Open Graves vino a Mundaka, probé suerte presentándome al rodaje y me dieron una escena. Algo tuvo que suceder ese día que, al meterme a la cama esa noche, sabía que intentaría ligar mi vida al mundo de la interpretación. Digamos que me enamoré plenamente.

¿Cuál fue tu primer proyecto en la interpretación y por qué te embarcaste en él?

La primera vez que me puse delante de una cámara fue en la película Open Graves para la cadena Syfy de USA. Tenía 20 años y fue en Mundaka.

Tu vida es prácticamente la interpretación y la ficción. ¿Cómo es tener que dar vida e interpretar situaciones reales?

Interpretar es uno de los mayores regalos que hay hoy por hoy. Contar historias y meterse en la piel de personas tan diferentes es una aventura y un reto que motiva como nada que yo conozca hasta el día de hoy.

¿Esta profesión da más alegrías o tristezas?

Esta profesión es una constante lucha con uno mismo, puede generar ansiedad cuando nada sale, pero la alegría de incorporarse a un proyecto hace que todo merezca la pena. Me quedo con todo lo que me da. Básicamente felicidad.

Si tuvieras que elegir, con cuál te quedarías: cine, teatro, televisión. ¿Qué te aportan cada una de estas artes?

Difícil, cada espacio tiene su propia magia. Creo que la esencia del teatro es muy difícil de superar. Teatro.

¿Cómo llegaste a interpretar a tu personaje? Háblanos sobre su papel.


​​​​Veraneo en Mundaka desde hace 20 años y allí me comentaron que habían venido a inspeccionar el pueblo de cara a un futuro rodaje. Sin perder tiempo llamé a mis representantes para gestionarlo. Ellos lo movieron todo y conseguimos una prueba para la serie.

Mi personaje en Presunto Culpable es Pedro, un joven ertzaina, un becario buenazo, que intenta ayudar en todo lo posible a Susana (Teresa hurtado de Ory) en la investigación de la desaparición de Anne. Tienen una relación más allá del trabajo.

A finales de este año se emitirá Asesinato en la Universidad. Tu personaje es Pedro Ferrer, ¿quién es él?

Pedro Ferrer pertenece a la rama más dura de la orden de los dominicos. Es una persona terriblemente temida y peligrosa. En 1500, y por una constante lucha enfrentándose a los agustinos, imagínate que tipo de cosas podrían hacer. Maldad pura, desde su fe ciega. Persigue y señala. Mejor no toparse con un Pedro Ferrer en el 2018.

La trama principal de la película trata sobre la investigación de un asesinato que sucedió hace más de 5 siglos en la universidad de Salamanca. Leonor Watling se viste de investigadora para aclarar este suceso y explicarnos mejor los conflictos que había en aquella época entre agustinos y dominicos en esa inevitable lucha por el conocimiento donde parece ser que todo valía.

En Presunto culpable estás en el lado de los buenos y en Asesinato en la Universidad su personaje es malvado. ¿Qué te seduce más: el yin o el yang?

Ser malo en la ficción es muy muy divertido. Alejarse de uno y poder jugar de ese modo me resulta muy interesante. El lado oscuro de las personas me llama más, en la ficción. Dame malos malísimos. En Presunto culpable nada tiene que ver, soy un buenazo. Un personaje más común y que puede empatizar más con el público según vayan pasando los capítulos.

También te podremos ver en la serie Matadero...

(Risas). Mejor no parar, eso es buena señal siempre. En Matadero casualmente también hago de policía, esta vez de guardia civil. Al final me veo de uniforme una sí y otra también (risas).

Por los anteriores trabajos, ¿parece que te sientes más identificado con las tramas policíacas y de misterio?, ¿o te podremos llegar a ver en una comedia romántica?

La verdad es que los personajes más notorios han sido en tramas de misterio y policiacas, te diría que la comedia romántica ya es mi vida en sí, así que dejemos los thrillers para la ficción. Fan de la comedia romántica, pero habrá que esperar.


Y, por si fuera poco, además eres deportista. Surf, yoga, carreras de pruebas y asistente asiduo del gimnasio. Hasta ahora hemos hablado de tus papeles, pero ¿qué deporte es el que forma parte actual de tu vida?

Tengo mucha energía y claro hay que buscar donde invertirla. He patinado durante 10 años, snowboard, montaña, fútbol, surf, yoga y lo que haga falta.

Ahora meto horas en el gym, nos estamos preparando para la carrera Spartan Race junto a mi entrenador. Al vivir en Madrid, digamos que mi día a día deportivamente hablando es el gimnasio. Y pasear, pasear mucho.

Un compañero/a de profesión con el que siempre le habría gustado compartir escena y que admire.

Álvaro Morte, aunque ya compartimos escenas en La memoria del agua, volvería a aprender de él en escena, es sin duda un referente.

¿Los premios son tan importantes como dicen? ¿Cuál es el mayor premio que te podrían dar?

De primeras diría que el premio es poder estar en un set de rodaje, pero siempre es bonito que se reconozca tu trabajo. Pienso que obtener premios es una señal de que algo se está haciendo bien. El mayor premio sería un reconocimiento en casa, Bilbao o Donostia, sin duda.

Proyectos futuros y confesables.

Seguir en la pelea. Estamos sembrando cositas, veremos si florecen en breve.

Preguntas a examen

  1. Un director (teatro o cine). Tim burton

  2. Un papel para interpretar. Un buscavidas

  3. Una película. Trainspotting

  4. Un proyecto que sería un sueño hecho realidad. Patria

  5. La mayor satisfacción que te ha dado tu profesión. Trabajar con personas que veía por la TV y admiraba su trabajo.

  6. Primeros nervios en la profesión. El primer día delante de una cámara, luchar por no desmayarme (risas).

  7. Fuera de escena ¿Doctor Jekyll o Mister Hyde?. Soy un santo.

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