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Vuelve Angelita Madrid tras una reforma en su local y su concepto gastronómico



Después de los éxitos conseguidos en los últimos años, los hermanos Villalón, al frente de emblemático restaurante y coctelería, Angelita Madrid (Calle de la Reina, 4), y su equipo tenían claro que tenía que seguir creciendo y por eso han reformado el espacio y el concepto gastronómico, así como sus horarios, abriendo de lunes a viernes a partir de las 17:30h.


Encontramos varios cambios significativos: el wine bar abre al público y se podrá disfrutar desde las 17:30h hasta las 00:30h, recuperando así lo que los Villalón llaman “el espacio espontáneo”. Podremos tomar una copa de vino en la barra junto a una carta de Angelita adaptada para este entorno desde primera hora de la tarde, al igual que en la gastrococtelería de la planta de abajo. Dos espacios y dos entornos diferenciados: arriba, la atención estará más centrada en el disfrute del Angelita más gastronómico y su relación con el vino, con más de 3.000 referencias bajo la batuta de David Villalón y su equipo. Y en la planta baja, la misma oferta de cocina unida a la carta de coctelería y destilados desarrollada por Mario Villalón y equipo.


En el sótano también encontramos otra novedad: la sala Hibiki, un reservado modular, que se podrá abrir o cerrar según las necesidades del servicio, orientada a grupos reducidos que quieran mayor intimidad o que hayan contratado una experiencia gastronómica concreta.



Pero en la planta de arriba existe otro protagonista: el nuevo comedor, donde siempre habrá que contar con reserva, y que ofrece la opción de cenar muy pronto o esperar al último turno con un concepto de fine dining. Al equipo de cocina se une el chef Alfonso Sancho junto a Lis Benítez, que ya formaba parte del equipo de Angelita, para dar servicio en un espacio readaptado y reformado con el objetivo de aumentar su nivel cualitativo y hospitalario. Las mesas, que cambian de disposición y se rodean del vino que echábamos de menos en las paredes del anterior Angelita, serán el punto de disfrute entre alta gastronomía y la casa de comidas que siempre ha sido el negocio de los Villalón. En su menú encontramos cuatro categorías: Clásicos, como el pisto, el sam coreano, los embutidos o los quesos; los Contemporáneos, creaciones más elaboradas con pescado de lonja y verduras; las Sugerencias del día, con lo elaborado a partir de los ingredientes del huerto familiar; y el Menú degustación, con ocho pases.


En cuanto a la parte líquida, tras el éxito de Identidad, su carta sin hielo, Mario Villalón y equipo continúa con "Bebidas Vivas", un menú donde se vuelve a las formas esenciales de la naturaleza. A los 14 cócteles anteriores se han añadido cuatro más: La Higuera, El Madroño, La Judía y El Albaricoque, cada uno de ellos relacionados con una planta, vista como un ser vivo del que se intenta aprovechar al máximo sus partes con la mínima intervención. Bebidas que evolucionan en el propio vaso y durante el proceso de producción, en el que se siguen usando productos de temporada de la huerta familiar zamorana.


Tras siete años, Mario y su equipo siguen recibiendo reconocimientos por su innovación, como la entrada en el top 100 de Top 500 Bars, el premio FIBAR a Mejor Coctelería de Restaurante o las tres estrellas en la pasada edición de los Top Cocktail Bars. Además, Mario Villalón ha sido reconocido por la prestigiosa publicación Drinks International como una de las 100 personas más influyentes del mundo en la industria del Hospitality.


Huerta, vino, coctelería e interiorismo por Goss Architecture

Los Villalón han contado para la reforma con Goss Architecture, un estudio madrileño que acogía este proyecto cuidando cada detalle por la amistad que les unía con Mario y David, pero también como un gran reto: este es su primer proyecto de hostelería, ya que su nicho se orienta a las viviendas exclusivas.


La inspiración viene del terroir, como origen base del vino, de ahí los colores rojizos y los materiales. Se mantienen elementos que suponen un guiño al pasado: arriba nos encontraremos con un entorno salpicado por la popularidad madrileña pero con un punto único de sofisticación con la madera como material dominante.


Abajo se mantiene la funcionalidad y la limpieza, la barra sigue siendo un laboratorio totalmente a la vista del cliente, el color tiende a la arcilla, con un imaginario de cueva, y la disposición también cambia: los asientos del salón principal se podrán compartir y mover según las necesidades de cada servicio, y se añade una barra a la entrada que dotará de dinamismo al momento más hospitalario. No vamos a encontrar una una ruptura con todo lo anterior, sino todo lo contrario: ahora todo tiene más sentido y unión que nunca.

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