Los 10 parques naturales imprescindibles que visitar en las Islas Baleares


Diversidad de paisajes, ecosistemas únicos, reservas y monumentos naturales. El archipiélago balear sorprende, una vez más, por las maravillas de sus espacios naturales. La belleza de sus paisajes, el simbolismo de su entorno y la singularidad de su flora y fauna son las principales razones que los convierten en imprescindibles. De hecho, algunos de estos parques naturales están catalogados entre los más espectaculares a nivel nacional, debido a su clima y vegetación, que multiplican el encanto y singularidad de estos enclaves.


Los amantes de la naturaleza encuentran en Mallorca, Ibiza, Menorca y Formentera, su particular paraíso donde disfrutar de los mejores paisajes y respirar el aire más puro rodeados de mar y montaña. Además, estos parajes ofrecen infinidad de posibilidades para realizar actividades dirigidas a todo tipo de públicos, tanto para relajarse en ellos como para explorar todos y cada uno de sus rincones. Practicar senderismo, buceo, ciclismo o kayak en estos mágicos lugares se convierte en una experiencia única para todos los que deciden adentrarse en la esencia de las Islas Baleares.

1. Parque Nacional Marítimo terrestre del archipiélago de Cabrera (Mallorca)

Está situado al sur de Mallorca y se puede llegar mediante las barcas turísticas que parten desde los puertos más próximos a la zona, desde la Colonia de Sant Jordi (Ses Salines). También puede accederse en embarcación privada teniendo un permiso previo de navegación y/o fondeo. Puede conocerse la belleza de esta isla visitando sus senderos y algunas calas donde observar las especies que habitan este parque natural, como la gaviota de Audouin, el águila pescadora o la lagartija. Pero sin duda, la fauna y la flora que está bajo el agua es la más asombrosa. En sus aguas cristalinas, entre cuevas, fondos rocosos, arenosos o en las praderas de posidonia oceánica viven gran cantidad de animales marinos como meros, corvinas, picudas, delfines, cigarrones y estrellas de mar de un intenso color rojo que no pasan desapercibidos. Todo un mar de color que ofrece la posibilidad de pernoctar allí mismo en un albergue con encanto: Centro de Visitantes.