El Bacaro de Fabio Gasparini cumple 3 años y estrena su nueva pinsa carbonara


Con el comienzo del otoño de 2019, El Bacaro de Fabio abría sus puertas esta tasca veneciana en Chamberí, en la calle Hartzenbusch, 9, un local modesto, con aforo de 26 comensales, que pronto se quedó pequeño para la calidad de su cocina, que tantos supieron apreciar, y la fama adquirida de uno de los platos más emblemáticos del talentoso chef.


El Bacaro de Fabio Gasparini pronto empezó a sonar como “el sitio con la mejor carbonara de Madrid, la auténtica”, y aunque la pandemia truncó de alguna manera su despegue, el Grupo Mimosa de los hermanos Guerrero, al que pertenece, fue capaz de extender su fama y ampliar esa pequeña sala a todas las casas en las que se cansaron de cocinar. Sus buenísimas pinsas primero y prácticamente casi toda su carta después, llegaron a tanta gente, que con la vuelta a la normalidad, en 2022, abrieron dos nuevos locales, en La Latina (Plaza de la Paja, 2) y en Pozuelo de Alarcón (Atenas, 2 ).



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Así da gusto cumplir años, con el beneplácito de una clientela fiel a la que ahora Fabio y su equipo quieren sorprender con una nueva receta que fusiona dos de sus especialidades: la carbonara, de cuya pasta venden más de 1.000 platos al mes, y las pinsas, con su esponjosa y ligera masa.


Si hablamos de 3 años, de 3 locales, y 3 socios, también podríamos hablar de sus 3 imprescindibles, para allanar el terreno a quienes aún no hayan pasado por su sala. Estamos en un bacaro, una tasca pensada para tapear y tomar el aperitivo, así que sí o sí hay que empezar con sus Sardinas en saor, el plato más clásico de la cocina veneciana, un escabeche muy suave. Del siguiente ya hemos hablado bastante, su Carbonara originale, hecha con yemas de huevo, guanciale, queso pecorino y pimienta; y de su apartado sobre masa de fermentación lenta, además de la recién llegada, recomendamos la Pinsa picante de El Bacaro, que por algo lleva el apellido de la casa… Se hace con tomate, mozzarella, salame picante, nduja y tomates cherry.



La carta se completa con recetas tradicionales interpretadas por el chef con gran maestría, como los Paccheri al ragú o el Vitello tonnato y otras más creativas como el Raviolo poché o los Tagliatelle salmón y vodka. En su lista de pinsas encontramos las de mortadella y burrata; scamorza ahumada, calabacin y pesto; 4 quesos… y sus postres merecen sin duda un hueco. El Tiramisú casero, o la Tarta tres quesos son el broche perfecto a la experiencia en uno de los italianos más auténticos de la capital.