La Sociedad Gastronomika: el nuevo templo gastronómico de Eneko Atxa en Madrid
- Javier Mateo

- 1 jul
- 3 min de lectura
Madrid suma un nuevo destino gastronómico de esos llamados a convertirse en imprescindibles. La Sociedad Gastronomika, el nuevo restaurante de Eneko Atxa en el recién inaugurado Mercer Hotel Madrid 5*GL, aterriza en la capital con una propuesta que va mucho más allá de un menú degustación: es una declaración de principios donde el producto, el territorio y la memoria se convierten en protagonistas absolutos.

El chef vizcaíno, reconocido con tres estrellas Michelin y una Estrella Verde, firma así su segunda aventura madrileña, trasladando a la ciudad la filosofía que ha convertido a Azurmendi en una referencia internacional. Lo hace, además, en un escenario cargado de historia: el edificio que durante décadas albergó la sede de la Sociedad General Azucarera de España, una joya arquitectónica de 1905 rehabilitada para convertirse en uno de los hoteles más exclusivos de Madrid.
Un restaurante pensado para vivir la cocina muy de cerca
La experiencia comienza incluso antes de sentarse a la mesa. El interiorismo, diseñado por Andreu Carulla, apuesta por una elegancia serena que respeta el legado histórico del inmueble mientras incorpora materiales nobles y una atmósfera contemporánea.
El restaurante dispone de una exclusiva barra con cocina vista para únicamente doce comensales, una sala principal con capacidad para veinticuatro personas y una bodega privada que puede reservarse para grupos reducidos. Un formato que busca recuperar la cercanía entre cocineros y clientes, permitiendo observar cada detalle del proceso creativo.

La cocina del "placer identitario"
Eneko Atxa define esta propuesta como una búsqueda del "placer identitario", un concepto que conecta la tradición gastronómica vasca con la energía y diversidad de Madrid.
Su cocina parte de una idea sencilla: la sostenibilidad entendida como sentido común. Para el chef, cuidar el producto significa respetar a quienes trabajan la tierra y el mar mucho antes de que el restaurante abra sus puertas. Esa visión impregna cada plato del menú degustación y convierte la estacionalidad en el verdadero hilo conductor de la experiencia.
Un menú donde el producto marca el ritmo
La propuesta gastronómica se articula en torno a un menú degustación de 165 euros, con posibilidad de añadir un maridaje por 110 euros, acompañado por una cuidada selección de vinos nacionales e internacionales.
El recorrido comienza con un brioche artesanal acompañado de mantequilla de setas y continúa con un homenaje al espárrago navarro presentado en diferentes elaboraciones y texturas.
Entre los bocados más representativos aparecen algunas de las creaciones más personales del chef, como el Limón Grass con foie gras, el erizo de mar con manzanilla o una refinada ostra con aire de mantequilla chimenea y crocante de Joselito, donde técnica y sabor encuentran un equilibrio natural.
Antes de los principales llega uno de los platos más sorprendentes del menú: un bogavante asado acompañado de un intenso caldo de cocido madrileño, un guiño a la gastronomía local que conecta dos territorios a través del sabor.

Del mar a la tierra con la precisión de Eneko Atxa
La parte final del menú mantiene el mismo nivel de sofisticación. En el apartado marino, la merluza se presenta en dos elaboraciones: unas delicadas kokotxas al pil-pil con guisante lágrima y un lomo en tempura acompañado por un jugo de txistorra que aporta profundidad y carácter.
La carne llega en forma de wagyu asado con setas y duxelle, una elaboración cuya puesta en escena recuerda visualmente a una cerveza Guinness, aunque esconde uno de los bocados más elegantes del recorrido.
Como cierre, el chef apuesta por un helado de pan de ayer acompañado por diferentes texturas de oliva y cacao, un final que resume perfectamente la filosofía del restaurante: creatividad, aprovechamiento y respeto absoluto por el producto.

Mucho más que un restaurante
La apertura de La Sociedad Gastronomika confirma el excelente momento que vive la alta gastronomía madrileña. Pero, sobre todo, supone la llegada de una propuesta diferente, donde la espectacularidad no nace de los artificios, sino de la emoción que generan los ingredientes cuando son tratados con sensibilidad y conocimiento.
En un momento en el que muchos restaurantes buscan sorprender a cualquier precio, Eneko Atxa apuesta por la autenticidad, construyendo un espacio donde la cocina cuenta historias, el producto habla por sí mismo y cada servicio se convierte en una experiencia profundamente personal.
La Sociedad Gastronomika no solo amplía la oferta gastronómica del Mercer Hotel Madrid; aspira a convertirse en uno de esos restaurantes de destino que justifican por sí solos una visita a la ciudad.









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