Café de alta gastronomía, un viaje por las regiones más recónditas del planeta



La cultura del café impregna todas las capas de la sociedad y en los últimos años ha alcanzado la alta gastronomía. Transportarse a las regiones más recónditas del planeta es ahora posible tomando una buena taza de café.


Uno de estos rincones es México, uno de los países más cafeteros del mundo, donde disfrutar de una buena taza de café es toda una liturgia. Los primeros registros del café se tienen cuando corría el año 1790. Fue en Veracruz donde se empezó a cultivar y exportar, aunque otras fuentes sostienen que fue en el área de Córdoba. Durante el siglo XIX el auge de este producto ayudó a desarrollar la industria cafetera de forma sustancial. Hoy en día, gracias a empresas como la española Kaitxo Chocolates y cafés de especialidad han hecho más fácil que nunca el disfrutar de un café de calidad. Ubicada en las Enkartaciones de Bizkaia (España), en esta empresa familiar están en constante búsqueda de cafés con los mejores aromas, sabores y texturas de los mejores cafés del mundo. Según su responsable Jon Mikel González, que ha sido formado en Barcelona por el reconocido maestro tostador mexicano Pablo Contreras, "el café es una fruta cuyo sabor se ve alterado por los factores ambientales y de manipulación". Además, para González, "un buen café debe tener su propia receta para poder obtener de él los mejores resultados y convertir el hábito de llevarse una taza de café a la boca en una experiencia única".


¿Por qué elegir un café de especialidad?


Estos cafés tienen un trabajo exhaustivo detrás, partiendo desde los fertilizantes que se utilizan en su proceso, hasta la altura a la cual están las diferentes variedades sembradas, pasando por la recolección selectiva de las bayas maduras, el cuidado en el proceso y su tueste. Todos los cafés de especialidad son excepcionales y cuentan con una etiqueta de trazabilidad además de su fecha de tueste.


En la actualidad, México ocupa el 9º lugar en producción de café a nivel mundial con una producción anual de más de 234,000 toneladas. Sin embargo, el reciente auge del cultivo de caña y la caída de los precios del café han puesto en jaque a la industria del café. El café de especialidad puede ser una salida para los agricultores de las tierras cafetaleras en donde ocho de cada diez productores en México tienen menos de dos hectáreas.


Por eso, Jon Mikel González cree que propuestas como la de Ethic Hub, una startup española que apuesta por crear un ecosistema colaborativo basado en la economía real y productiva para generar un impacto social, económico y medioambiental a nivel global, pueden ser la solución a este problema endémico del campo mexicano, ya que permiten a los ciudadanos de la comunidad internacional ser parte activa de un ecosistema global basado en la colaboración y beneficio mutuo. Con préstamos donados por individuales se consigue impulsar la productividad de pequeñas comunidades agrícolas y a medio o largo plazo pueden tener un impacto positivo en la reactivación de los cafetales mexicanos.