Cecilia Gessa dirige la obra 'Fahrenheit 108', una tragicomedia distópica


Dicen que de casta le viene al galgo y es que con la actriz Cecilia Gessa este dicho popular a ella le viene como anillo al dedo. De familia de artistas Cecilia bebe este arte desde bien pequeña. Su bisabuelo Sebastián Gessa, “el pintor de las flores”, deja parte de su legado en los frescos del Palacio de Linares y su abuela, Fina Gessa, talentosa actriz de teatro y zarzuelas.


Afianzada con su productora Gessas Producciones, con la que junto a Álvaro Longoria ha lanzado Relatos con-fin-a-dos, la serie española de antología multigénero para Amazon Prime.


Ahora se adentra en lo más profundo de la psique humana para mostrarnos una nueva aventura aún más transgresora, una, como ella misma define, tragicomedia distópica. Fahrenheit 108. Cuyo texto trabajó con el fin de dar a conocer ese universo distópico futurista, con grandes pinceladas feministas que hoy ve la luz sobre el escenario.


La obra vio la luz el pasado 22 de octubre a las 19:30 horas en el Teatro Lara (Madrid), y se representará hasta el 7 de enero, y que como ya venía siendo habitual en Gessa, está también llevando los hilos de su dirección.


Parte de la formación de esta actriz está ligada a nombres como Eduardo Recabarren, canto y voz con Oscar Mingorance, danza en Karen Taft y directores como Andrés Lima, Gabriel Olivares o Yayo Cáceres, entre otros.


Muchos la tenemos en la retina por series como Diarios de la cuarentena (TVE), Paquita Salas (Netflix), La embajada (Antena 3), La que se avecina, Impares, RIS científica y Bicho malo. O sobre un escenario en obras como Extafadas, Mejores amigas, Giros del destino, Mantengan la calma, Ay que me viene, Las eléctricas, El salto de tigre. La gran pantalla también ha tenido su imagen a través de los cortometrajes Hostia y Estación de carretera, por el cual ganó como actriz protagonista el premio “Zootropo” en Colombia. Dentro de la producción teatral, 2019 se coronó como su gran año, estrenando Extafadas, cuatro temporadas, y Así se escribió su vida.


Comencemos desde el principio. ¿Cómo cae Fahrenheit 108 en tus manos?


Fahrenheit llega a mí en versión corta a través de su autor Javier San Román e Irene Rubio en 2018. El montaje fue un éxito y por ello le propuse a Javier la versión larga. Quería seguir ahondando en temas tan importantes como la sexualidad, la procreación, la pasión, el amor, el culto al cuerpo, la emergencia climática y los propósitos que creemos tener. Para ello trabajé sobre su texto y puedo decir que éste tiene mucho del universo Fahrenheit que quería transmitir sobre las tablas.


¿Qué se va a encontrar el público cuando se siente en las butacas?


Se van a encontrar con una tragicomedia fantástica, una distopía. Van a entrar en una nueva era. Las imágenes, sonidos y luces les van a facilitar viajar a ese otro lugar, a 2070. Que no bajen la guardia, que estén atentos a lo que sucede porque mi intención es conmover, remover, incomodar, soñar, sufrir, pensar...


¿Qué coronas quieres destronar con esta obra?


La superficialidad disfrazada de normalidad. La doble moral.


¿Cómo crees que reaccionará el público ante esta distopía en estos tiempos que corren?


No he querido pensar mucho en ello, para no sentirme cohibida. Para poder disfrutar y transitar con el montaje a mis anchas. Para mí está siendo toda una experiencia vital y profesional, muy fuerte y poderosa. Deseo profundamente que de verdad se dejen llevar sin prejuzgar lo que van a ver, que dejen volar su imaginación. Después en salir, en terminar la función, ahí sí, hablemos, debatamos..


¿Ha perdido Cecilia Gessa la fe en la humanidad?


Por momentos he de confesar que sí, pero rápido me recupero. Mi lado optimista, positivo y vital, me hace quedarme siempre con lo mejor. Hay muchas personas que hacen el bien, no solo por ellos mismo, también por los demás. Porque de verdad les nace. Por nuestro planeta. Por nuestro futuro. Hay personas muy bondadosas que no son famosas ni populares, no buscan ese tipo de notoriedad. Buscan hacer el bien.


Fahrenheit 108 se vio interrumpida justamente por la pandemia. ¿Crees que era premonitorio?


Fue un gran shock para mí, sentí que se me escapaba de las manos y cobraba vida. Ahora, Fahrenheit 108 no me parece un mundo tan lejano, tan distópico. Desgraciadamente, siento que estamos más cerca de esta ficción por el momento en el que vivimos, las restricciones, el confinamiento, interactuar lo menos posible con los demás... Con la pandemia ha quedado en evidencia las muchísimas taras que hay en nuestra sociedad, lo descuidados que están nuestros mayores, nuestra sanidad, los contratos laborales precarios, las pymes... Esta crisis es una buena razón para reestructurar todo lo que claramente no está funcionando.