Ni kéfir ni kombucha: el fermentado barato del super que recomiendan los nutricionistas
- Javier Mateo

- hace 17 horas
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El creciente interés por la microbiota intestinal ha llevado a muchos consumidores a llenar su nevera de alimentos fermentados con productos como el kéfir, la kombucha o las bebidas probióticas que prometen mejorar la salud digestiva.

Sin embargo, los nutricionistas recuerdan que no siempre hace falta recurrir a productos de moda o más caros para beneficiarse de los efectos de los fermentados. De hecho, uno de los alimentos más interesantes en este sentido lleva décadas en el supermercado y suele ser de los más baratos del lineal: el yogur natural.
Sencillo, accesible y con una composición nutricional muy interesante, este clásico de la dieta mediterránea sigue siendo una de las formas más fáciles de incorporar fermentos beneficiosos a la alimentación diaria.
Por qué los fermentados están de moda
La popularidad reciente de los fermentados tiene mucho que ver con los avances en el estudio de la microbiota intestinal, el conjunto de microorganismos que habita en nuestro sistema digestivo. Diversas investigaciones han mostrado que la composición de esta microbiota está relacionada con aspectos como la digestión, el sistema inmunitario o incluso el metabolismo. Por eso, en los últimos años ha aumentado el interés por alimentos que contengan bacterias beneficiosas.

Los alimentos fermentados pueden ayudar a diversificar la microbiota intestinal, algo que se asocia con una mejor salud metabólica y digestiva. Por eso, en ese contexto han ganado protagonismo productos como el kéfir o la kombucha. Sin embargo, no son los únicos ni necesariamente los más prácticos.
Un fermentado sencillo y muy completo
El yogur natural se obtiene mediante la fermentación de la leche gracias a la acción de bacterias específicas, principalmente Lactobacillus bulgaricus y Streptococcus thermophilus, parecidas a esos héroes futuristas con nombres inventados de Actimel. Durante este proceso, parte de la lactosa se transforma en ácido láctico, lo que explica su sabor ligeramente ácido y hace que muchas personas lo digieran mejor que la leche. Además, aporta nutrientes importantes como proteínas de alta calidad, calcio, vitaminas del grupo B y microorganismos derivados de la fermentación.
Qué lo diferencia de kéfir o kombucha
Aunque todos son fermentados, estos productos presentan diferencias importantes. El kéfir contiene una mayor variedad de microorganismos, lo que en teoría podría aportar una mayor diversidad bacteriana. Sin embargo, eso no significa que sea necesariamente mejor para todo el mundo.

La kombucha, por su parte, es una bebida fermentada a partir de té y azúcar. Aunque también contiene microorganismos, su perfil nutricional es diferente y su consumo suele ser más ocasional. Por ejemplo, SoulK, la kombucha artesanal de Hijos de Rivera, reconocida como Mejor Productor del Mundo por World Kombucha Awards 2025, al ser sin pasteurizar y no filtrada, mantiene bacterias "amigas" vivas que favorecen la microbiota y mejoran la digestión; al elaborarse té verde y blanco, protege las células contra el daño oxidativo; los ácidos orgánicos producidos en su fermentación ayudan a la función hepática; y aporta energía sin los picos de azúcar de los refrescos convencionales.
El yogur, en cambio, tiene varias ventajas prácticas. Es fácil de encontrar, suele ser más barato, aporta proteínas y calcio y forma parte de la alimentación tradicional. En otras palabras, es un alimento que combina fermentación y valor nutricional de forma muy equilibrada.
Cómo elegir un yogur realmente saludable
Uno de los problemas actuales es que muchos productos que se venden como yogures contienen ingredientes que no siempre encajan con una alimentación saludable.
Para acertar en el supermercado, los expertos recomiendan fijarse en tres aspectos básicos: que sea yogur natural, la lista de ingredientes ideal debería incluir solo leche y fermentos lácticos; sin azúcares añadidos; y mejor entero o natural, siendo una opción más interesante que muchas versiones light con edulcorantes o ingredientes añadidos.
En definitiva, aunque los alimentos de moda suelen atraer gran atención, la evidencia nutricional suele coincidir en una idea sencilla, los alimentos básicos y poco procesados siguen siendo la mejor apuesta.
En ese sentido, el yogur natural representa bien esa filosofía. Es un fermentado accesible, nutritivo y fácil de integrar en la dieta diaria. Y en un momento en el que muchos consumidores buscan mejorar su alimentación sin complicaciones, puede que la mejor opción no sea siempre la más novedosa, sino la que lleva décadas funcionando.



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