Níscalos: el manjar del otoño



Bajos en calorías y ricos en vitaminas, los níscalos son un plato muy apreciado en nuestra gastronomía. Su sabor intenso y su textura jugosa hacen de este tipo de setas un alimento realmente versátil en la cocina otoñal.


Si algo es característico de esta época, además de las hojas caídas, el olor a leña y los días cortos, son las salidas al campo en búsqueda de setas. En el ámbito rural, son muchos los amantes de la naturaleza que dan largos paseos vespertinos, navaja y cesta en mano. Seas o no uno de ellos, seguro que has oído hablar de los níscalos o incluso ya has cogido alguno. Te contamos cuáles son las mejores zonas para buscarlos, sus beneficios nutricionales y cómo cocinarlos esta temporada.


El níscalo (también conocido como mízcalo o rovellón), es un tipo de hongo comestible muy apreciado en nuestro país. Su nombre técnico, Lactarius deliciosus, ya indica que su sabor no se puede pasar por alto. De carne jugosa y color anaranjado, nace en zonas boscosas de coníferas como pinares.


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Según un artículo de National Geographic de este año, este tipo de seta suele aparecer por áreas como el Valle de Ambroz (norte de Cáceres), Rabanales (Zamora), Navaleno (Soria), el Parque del Montseny (Barcelona) y algunas zonas de Aragón y Castilla La Mancha. Tampoco hay que olvidar las sierras de Cazorla, Segura y las Villas (Jaén), de Guardarrama, y del Maestrazgo (Teruel).


Hay que tener en cuenta que de nada sirve ir a buscar níscalos si no se reúnen una serie de condiciones. Por ejemplo, que se hayan producido lluvias constantes y copiosas durante el verano. Las precipitaciones en los meses de junio, julio y agosto (idealmente cada 15 o 20 días), son esenciales. Además, durante el otoño también debe haber humedad y una temperatura templada.


Multitud de beneficios para la salud


Entre las propiedades nutricionales de los níscalos podemos destacar, en primer lugar, su bajo contenido en calorías. Como el resto de setas, están compuestos casi únicamente por agua, minerales, fibra y vitaminas, algo que los hace muy atractivos si queremos comer de manera saludable. Es un alimento rico en vitamina B5 y, por ello, se convierte en ideal para reducir el exceso de colesterol y combatir el estrés y las migrañas.


Los níscalos poseen también un alto contenido en potasio, que previene la retención de líquidos en el organismo, y fósforo, un nutriente esencial en la formación de los huesos.

En la cocina, de mil maneras


Antes de ponerte a cocinar los níscalos, es muy importante limpiarlos bien. Desde El Joven Tintero, te proponemos diferentes maneras de preparar los níscalos para disfrutar de algunos platos exquisitos este otoño.

  • Níscalos al horno: Esta sencilla receta consiste simplemente en colocar los níscalos ya limpios en una bandeja y añadir ajo, perejil fresco y aceite de oliva. Tras dejar la bandeja en el horno unos 20 minutos y echar un chorrito de limón, podrás disfrutar de un delicioso manjar.

  • Al ajillo o plancha: Con los mismos ingredientes de la receta anterior, puedes preparar los níscalos al ajillo. Solo tienes que cortarlos y mezclarlos con el ajo y el perejil en una sartén a fuego medio.

  • Guiso de níscalos con patatas: Este plato es algo más complejo, pero si te atreves a probar, te damos algunos consejos. Sofríe los ingredientes por partes: primero el ajo, la cebolla y el pimiento (verde o rojo), luego las patatas y por último, los níscalos. Después, echa medio vasito de vino blanco y, cuando se evapore, cubre todo con agua. Más adelante, añade 2 cucharaditas de carne de pimiento choricero, 1 de pimentón dulce y 1 hoja de laurel.

  • Pasta con salsa de níscalos: El primer paso es sencillo: haz la pasta. Y luego trocea los níscalos. Algunos deberás ponerlos a cocer con leche y otros los puedes pochar con cebolla en una sartén. Ahora, mézclalos todos y añade nata. Esta salsa, que quedará fantástica con la pasta que has cocinado, es una buena forma de salirse de la rutina de la boloñesa o carbonara.

  • Arroz con alcachofas y níscalos: Hay miles de formas para combinar el arroz y las setas. En concreto, para este plato necesitarás: pimiento verde, tomates, cebolleta, caldo de verduras, perejil, azafrán, arroz, alcachofas, aceite, pimienta negra y, por supuesto, níscalos frescos.



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